jueves, 18 de abril de 2019

Sosa paso a paso 2 parte


•SU CARRERA ARTISTICADesde su llegada a la Argentina un 15 de junio de 1949, Julio Sosa ha ido en franco ascenso rumbo al éxito. Pocos son los que tienen la cualidad de enfrentarse a las adversidades con el coraje y tesón con que El enfrentaba las dificultades.Esto le mereció el respeto y admiración de sus colegas a los que se daba francamente y sin medias tintas. •SU ETAPA CON FRANCINI-PONTIER Luego de deambular por el café “los andes y el argentino”, Hormaza Raúl ,(asiduo concurrente a estos lugares en busca de nuevos valores) al escucharlo y ver la personalidad de sus interpretaciones, decide conversar con El y le propone conocer a los maestros Francini-Pontier para que le tomen una prueba.Julio acepto pero no creía que tamaña orquestación fuera a darle el si, mas aun teniendo una amarga experiencia con la orquesta de Do Reyes Joaquín, quien le dijo no servirle como cantor.Dadas las instrucciones a julio para encontrarse en un café con Hormaza, este lo lleva a la prueba frente a Pontier ,luego de pedirle el tema que iba a interpretar, comienza el bandoneón a tocar “Tengo Miedo” y allí el varón suelta su mejor interpretación. Sorprendido Portier ante la grave voz ,llama a su compañero Francini y le proponen a julio actuar esa misma noche.Sin titubeos acepta la propuesta y le facilitan ropa adecuada al lugar.El “Picadilli” lugar netamente danzante de la época, vio parase a los concurrentes al pie del escenario a escuchar al cantor, al ver esto Francicni y Pontier, se felicitaron mutuamente por el descubrimiento y lo acertado de su contrato con el cantante.Desde 1949 hasta 1953 ,Sosa adquirió mucha experiencia junto a los maestros de la orquesta y a sus compañeros de escenario como lo fue Podesta Alberto. En sus cuatro años junto a la agrupación grabaron 15 temas dentro de los cuales el primero es a dúo con el mencionado compañero, el vals “el hijo triste”.La incorporación de julio a la orquesta fue una acertada decisión ya que hacia poco tiempo se habían ido Rufino Roberto y Beron Raúl ocupando Sosa el lugar de estos.Para esto ya alquilaba una pieza de pensión céntrica que compartía con artistas del espectáculo nocturno, quienes le conseguían en ocasiones el smoking para poder actuar. •SU ETAPA CON ROTUNDODespués de su exitosa etapa con el binomio Francini-Pontier, julio es tentado por Rotundo Francisco para reunirlo a sus filas .Sosa respetuoso de quienes le habían dado la oportunidad del éxito, consulta a los maestros la posibilidad de dejar su orquesta para incluirse en la de Rotundo Quien le ofrecía $ 5000- , como para que julio no pudiera negarse.Efectivamente le dieron la posibilidad artística y económica que necesitaba y sellaron el acuerdo abrazo mediante.Incluido ya en la orquesta de rotundo Sosa graba 12 temas desde 1953 hasta 1955.Tenia como compañeros nada menos que a Ruiz Floreal y Roldan Carlos de quienes aprendió el manejo de la voz. Debuta con rotundo en un lugar ya conocido por el y donde ya tenia su propia gente que lo seguía, “el picadilli”.Con el paso del tiempo, nota que su voz se va apagando, producto de pólipos en la garganta, que lo llevaron a ponerse muy mal anímicamenteDado que ya no podía actuar en los escenarios. Luego de haber recorrido varios especialistas que no le daban esperanza para su cura definitiva, recala en un especialista llamado Elkin León, un cirujano otorrino amigo de la esposa de Rotundo, Larrauri Juana, quien a su vez tenia contactos para llegar a la cirugía requerida.Operado de sus pólipos, y dando gracias al famoso cirujano, Sosa debía guardarse de hablar por 45 días hasta que sus cuerdas estuvieran cicatrizadas. Esto se prestaba para poner a prueba su fuerza de voluntad en la recuperación. Pasado el tiempo de reposo logra tener un timbre limpio y profundo de su voz que mejoro notablemente su entonación.Para este tiempo el binomio Francini Pontier se disuelve, formando cada uno su agrupación. Es aquí cuando Pontier decide llamar a Sosa nuevamente a integrar su nueva agrupación, y este acepta de buen grado, dándole las gracias a Rotundo y su esposa por ser los intermediarios de recuperar su voz. •NUEVAMENTE CON PONTIERCon una coloratura profunda y limpia julio grabo 9 temas con R.C.A Víctor y 25 temas con C.B.S Columbia, entre 1955 hasta 1960.Su fructífera etapa con pontier lo consolida en los escenarios y pasa a ser parte de un espectáculo único, donde los que iban a bailar terminaban agolpados al pie del escenario pidiendo autógrafos y temas que no entraban dentro del repertorio, que de todas maneras julio accedía a cantar. En el termino de esos 5 años, se consolida su situación financiera y adquiere su primer vehiculo con el que luego tendría su primer accidente.Internado en el hospital Rawson con quebradura en una pierna, escoriaciones y golpes, comienza su etapa poética, y decide plasmar en un libro su sentir de vida, quedando registradas 24 poesías de alto nivel lírico, que publicó por recomendación de sus amigos.Recuperado de sus lesiones y aun con bastón para ayudarse a caminar, hace sus presentaciones en publico para no rescindir los contratos que le preocupaban a Pontier .Esto le valió no solo el reconocimiento del publico que lo seguía sino el de Pontier que veía comprometida sus presentaciones.Estando en el hospital ya había engendrado la idea de ser solista, pero necesitaba del apoyo de una buena orquestación que aun no encontraba, hasta que Federico le propone ser solista. Como era su costumbre lo conversa con Pontier y este accede luego de cumplido su contrato, despidiéndolo con un abrazo, como buen amigo que era. •CON FEDERICO COMO SOLISTA Como solista había que encontrarle un nombre artístico que pudiera venderse en los discos, para ello el periodista Gaspari Ricardo lo apodo “el Varón del Tango” con ese nombre salio su primer L.P. grabado con Federico, luego se sucedieron 62 temas grabados desde 1960 hasta 1964 donde fallece.Paralelamente con las actuaciones por el país y las grabaciones, se daba la posibilidad de presentarse en las audiciones de radio, donde mayor éxito tubo fue en Radio Belgrano, durante mucho tiempo ocupo los primeros lugares de audiencia.No obstante esto los problemas que encaraba el tango con respecto a la música nueva olera de los 60’,le tocaban a julio de cerca ya que el proceso militar de entonces censuraba mucha de nuestra cultura tanguera dando preferencia a la música foránea impuesta por los imperios del norte. Pese a este inconveniente, Julio llenaba los clubes donde se presentaba, en sus giras por el interior del país. Mientras cumplía con los contratos de giras y presentaciones se daba tiempo para grabar y presentarse en esa época en algo novedoso llamado “televisión”.Con tres programas televisivos, abarcaba todos los espectros de difusión, radio TV. discos, y hasta incursiono en el periodismo.Con tantas actividades necesitaba un medio de locomoción mas veloz, así que paso del pequeño issetta con el que tuvo el accidente a un Decarlo700 con el que también sufrió un choque menor que lo tuvo varios días inactivos signado estaba su fin de un tercer accidente que le costaría su vida. •SU PASO CON ARBELO HECTOREncumbrado ya como solista decide homenajear la memoria de su ídolo Gardel grabando temas folclóricos con las guitarras del maestro Arbelo Héctor, coterráneo del Varón. Incluye varias obras camperas que deja plasmada en una placa de vinilo con 12 temas. Transcurría el año 1962 cuando lanzo este L.P. y paralelamente seguía con la orquesta de Federico.Segun Julio aprendió mucho del maestro Arbelo, por que decía: que era muy difícil cantar con guitarras, y allí comprendió la maestría que tenia Gardel y sus guitarristas.Segun comento Arbelo el disco se grabo en tres secciones de 4 temas cada una y a pesar de que Julio actuaba hasta la madrugada, acudía a las ocho de la mañana puntualmente y solía irse no antes de las cinco de la tarde.Fue tal el éxito de este LP que “post mortem” de Julio lo relanzaron nuevamente con otro titulo. JULIO EN LA RADIO CON LAS GUITARRAS DE ARBELO.

Sosa paso a paso 1 parte


Prólogo Nacido un 2 de febrero de 1926, Julio Sosa ha sido uno de los mayores exponentes del tango de la década del 40’.Su voz grave y personal, su porte de varón, su prestancia y locuacidad a la hora de los reportajes, da a entender que pese a su condición humide y pobre en su infancia, ha sabido entender y absorber los conocimientos que la vida le ofrecía en su apabullado camino hacia el éxito.Por eso aunque tratemos de desarrollar una biografía de sus 38 años de existencia, es casi imposible abarcar todos los detalles de su prodigiosa vida; así que nos limitaremos a lo mas resaltante de su historia.”EL CANTO Y LA POESIA”. Desde chico Julio soñaba con el tango, ya cuando en el 30’ sonaban por los bares donde El pasaba para ver de reojo la vida de aquellos pueblerinos que acortaban la mezquina existencia con un trago de licor o de vino. En esas interminables horas de siesta veranie ga, encontraba lugar para dar rienda suelta a sus sueños de cantor, solo así se hacia mas fácil llevar la pesada carga de la pobreza.Doña Ana Maria, (su madre) hacia lo que podía para dar a sus hijos lo necesario, pero aun así no alcanzaba. Ni que decir de su padre, que con su trabajo de albañil (cuando lo había), trataba de paliar la miseria que en la década del 30’, maltrato tanto a los uruguayos.Pero a pesar de las circunstancias, Julio resurgió de las cenizas como el ave fénix, y desafió con hidalguía los abatares de su carrera por el éxito •DATOS BIOGRAFICOS:Nació en la ciudad de “Las piedras”, departamento de Canelones en Uruguay, un 2 de febrero de 1926.Bautizado como Julio Maria Sosa Venturini por sus padres Doña Ana Maria y Don Luciano, los que también tuvieron una hija llamada Maria Rosa(Tula), su hermana, menor que El.Cursa sus estudios primarios en la Escuela Artigas Nº 106 ,con calificaciones aceptables y luego entro en la escuela experimental de artesanías, ideada por Sabas Olaizola , donde curso 3° y 4° año.Sus primeros trabajos para ayudar a la economía del hogar paterno fueron: repartidor de una farmacia, lustrabotas, vendedor de diarios, rifas y boletero en un transporte.Cuando contaba con solo 16 años decide casarse con una vecina de su pueblo (Aída Acosta).Tal vez por la inmadurez de sus años deciden separarse al año, sin haber tenido hijos.Enrolado en la marina por consejo de su tío paterno (Venturini Ángel), cumple allí unos meses de servicio, pero Julio no estaba hecho para cumplir ordenes sino para cantar, así que decide pedir la baja.Para esto su padre estaba grave y fallece al poco tiempo, esto impulsa al Varón a tomar la decisión de cruzar el Rio de la Plata a probar suerte.Sus incondicionales amigos le reunieron dinero para los gastos del viaje y un hospedaje barato.Así, un 15 de Junio de 1949 se embarca hacia Buenos Aires a probar suerte. •SUS PRINCIPIOS DE CANTOR:•En Uruguay.A los 14 años consiguió que lo dejaran entrar en el café Parodi donde demostró a los parroquianos la forma interpretativa que ya se hacia notar. pero se frustro su intento al llegar la policía y devolverlo a sus padres.No obstante consigue un lugar en la orquesta de Gilardoni Carlos donde recorrían clubes y festivales de barrio, pero a su vez necesitaba trabajar como “guarda” para sobrevivir.Esto le sirvió para conocer otros lugares ,como el café Ateneo de Plaza Libertad, donde canto con Di Carlo Hugo,Caruso Luis (Carusito) y a pesar de su pequeña orquesta ,Sosa se da el gusto de “grabar sus primeros temas”.en total fueron 5 con el sello grabador uruguayo “Sondor” ,corría el año 48’. LA ORQUESTADE GILARDONI (EN EL CENTRO JULIO MUY JOVEN) En Argentina. Sus comienzos ,luego de llegar a Bs.As., fueron en el café” Los Andes”en la esquina de J.Newbery y Córdoba ,(en Chacarita) donde le ofrecían la cena y 20 pesos por dia.Alli cantaba con un conjunto de guitarras a cargo de Cortese y Fontana.Ocasionalmente lo escucha Hormaza Raúl y conmovido por su expresión tanguera lo invita a ver a dos amigos de El, en el “Picadilli”,en la calle Corrientes, estos eran Francini Mario y Pontier Armando, quienes tenían una de las mejores orquestas del momento. Nervioso pero seguro de si mismo da una prueba ante Pontier quien, al escucharlo llama de inmediato a Francini. Esa misma noche lo invitan a debutar y coraje mediante sube al escenario, cuando comienza con el tema, el público que mayoritariamente iba a bailar, se detuvo a escuchar al pie del escenario.Ese fue el indicio de que las cosas para el Varón estaban bien encaminadas.Con un contrato de 1200 pesos en la orquesta de Francini-Pontier, Sosa se establece en la capital Argentina definitivamente. Con ellos graba para el sello”R.C.A”15 temas. Luego de 4 años con el binomio, es tentado con una fuerte suma de dinero para formar filas en la orquesta de Rotundo Francisco, quien le ofrece 5000 pesos como para comprometer al cantante. Consultados Pontier y Francini por el Varón, le dan el visto bueno y le desean mucha suerte.Con Rotundo pasa 2 años y graba 12 temas, tiene como compañero a un maestro del canto como Ruiz Floreal, de quien aprendió muchas técnicas para perfeccionar su canto .Lamentablemente su voz empeoro por problemas de pólipos en la garganta que lo llevaron a una intervención quirúrgica, la que le permitió limpiar de una manera total su timbre de voz.Para esta época Francini y Pontier se disocian y forman cada uno su orquesta. Entonces Julio es llamado por Pontier para integrarse a su nueva agrupación. En esta etapa de su carrera grabo 34 temas para los sellos “R.C.A” y “C.B.S” fue la más productiva en 5 años que duro, pero también la más complicada en la vida personal.Luego de un accidente con un automóvil que lo mantuvo 2 meses inhabilitado para los escenarios, comienza a soñar con su etapa de solista. Federico Leopoldo, le ofrece la posibilidad anhelada de ser solista y sin titubeos acepta.Con el graba 62 temas para el sello “C.B.S” y se mantiene con el hasta el fin de su vida.Paralelamente en el año 62’ se da el gusto de homenajear la memoria de Gardel Carlos, cantando algunos temas gauchescos que el “Zorzal criollo” interpretaba. Para esto conversa con Arbelo Héctor, un buen guitarrista coterráneo del Varón, con quien graba 12 temas para un LP.Con Federico participan de varios programas televisivos como “Copetín de Tango”, “Casino”, y “Luces de Buenos Aires”. También fue ofertado para una película “Buenas noches Buenos Aires” que dirigió Del Carril Hugo.Incursiono en la poesía en la época de su accidente de transito, logrando un éxito también con la publicación de estas.Hacían representaciones por todo el pais, y a su vez tenían contratos para audiciones radiales que eran un éxito constante. Al momento del accidente automovilístico que le costara la vida, tenía contratos de giras por Europa y Centroamérica. Lamentablemente fallece luego de una corta agonía en el Sanatorio Anchorena un 26 de noviembre de 1964, dejando un amplio repertorio de temas para grabar. •SU HISTORIA PERSONALJulio Sosa, fue un hombre de impulso, de accion de coraje para todo,sin pensar que aveces esa forma de ser le traeria innumerables inconvenientes, como tambien satisfacciones. •SUS LUGARES EN URUGUAY:Nació en una humilde casa de la calle “20 de febrero 535” un inquilinato donde se compartía todo ya que en la década del 30’ Uruguay sufría una de las mayores crisis económicas. Su hermana que lo recuerda un muchacho flaco e inquieto comenta cuando ya famoso les regalo su nueva casa en la calle “Manzini 746” donde vivieron hasta sus últimos días con su madre.Sus primeros pasos de cantor los dio en el escenario del recreo “Luces de Canelón chico” ubicado en la calle “Soca y Poue”, donde gana el premio de 20 pesos y una botella de vino. Otro lugar clásico era el café “El Continuado” de Oscar Maggiolo íntimo amigo de Sosa y precursor de que pudiera llegar a Bs.As. , Además de reunir los 450 kg. de bronce para realizar el monumento de 2,10mt. de altura en laesquina de “Flores y Riviera” inaugurado un 25 de noviembre del 65’ PATIO DE SU CASA NATAL (AQUI JULIO SE CRIO JUNTO A SUS PADRES Y HERMANA) •SUS LUGARES EN ARGENTINA. Al llegar a Bs.As.su primera residencia fue la casa de Casalli Rogelio un amigo de “Cacho” Oscar Maggiolo quien lo esperaba para brindarle techo y abrigo en sus primeras armas de cantante.Luego de un tiempo y con dinero de contratos, alquila en Banfield una casa de 2 plantas donde vive con su 2° esposa un tiempo.Se traslada luego a Villa Crespo,en la esquina de FitzRoy y Vera, donde vivió con su segunda esposa .Se instala definitivamente en Villa del Parque en calle helguera 2448 casi esquina con SantoTome ,con su tercer matrimonio y hasta su muerte. SU CASA DE VILLA CRESPO SU CASA DE VILLA DEL PARQUE SUS GRANDES AMORESSabida es, por los que lo conocieron, el amor devoto que julio profesaba por su madre y su hermana, y como El sabia decir:“mi vieja era sirvienta y lavaba para otros”. Doña Ana Maria Venturini, esa misma madre que lo acompaño en su crecimiento, lo educo para que fuera honesto y trabajador, fue la misma que con resignación le dio el ultimo adiós a su hijo querido. Su hermana Maria Rosa apodada cariñosamente “Tula”, fue quien se encargo de su madre luego del accidente de julio, y quien testimonia cada aniversario del varón sus anécdotas y vivencias. SU MADRE Y HERMANA •SUS ESPOSASComo mencionamos anteriormente julio tuvo tres matrimonios, el 1° con Aída Acosta, una muchacha uruguaya con la que se caso a los 16 años de edad. Como era de esperar, la inmadurez logro que solo durase un año dicha unión separándose definitivamente. En su primera etapa de cantor conquista el corazón de una dama llamada Nora Ulfed ,hija de dinamarqueses, con quien tiene a su única hija Ana Maria ,quien fuera el regocijo de aquel guerrero del éxito.Lamentablemente las cosas no fueron muy bien debido a que julio llevaba una vida exigida por los compromisos laborales y su esposa prontamente se cansaría de ese trajin.La consecuencia de esto fue que julio no vería con asiduidad a su hija, y aun mas, su mujer viajaría lejos en busca de otros horizontes para ella y su hija.Esto afecto en gran manera la vida del cantor y solía vérselo muchas vecesangustiado por esta causa.La Ultima esposa quien lo acompañaría hasta el fin de su vida, fue el sosiego de julio, y a la que amo incondicionalmente .La señora Susana Merighi. Como diría el mismo julio fue quien supo ser compañera de sus éxitos ,pero también de sus amarguras.Con ella compartió su ultima morada en villa del parque donde abundaban los animales ,mayoritariamente perros, a los que julio quería y curaba cuando los traía de la calle abandonados por sus dueños SUSANA MERIGH SU ESPOSA LA HIJA DEL CANTORJulio tenia una devoción especial por su hija, tal vez por no haberla visto crecer a su lado, pero cada vez que podía o estaba de gira por donde ella residía, trataba de llegarse a verla, aun a escondidas de la madre de la niña. Recuerda su hija Ana Maria, que de niña su padre fue a verla, y como regalo aparte de una alhaja de oro, le canto un tango con todo su sentir. Aun hoy lo recuerda con mucho amor y lleva como compromiso implícito el apellido Sosa.Ana Maria se caso a los 16 años con un técnico petrolero y tiene dos hijos Martín y Philippe, Luego en el 75’ se separa legalmente y se radicaEn la argentina a trabajar como secretaria trilingüe. Ana Maria Sosa nacida un 14 de agosto de 1952, tuvo siempre un anhelo que no pudo cumplir, tener una buena relación con su padre y poder disfrutar de su vida, pero lamentablemente le gano la muerte de mano. ANA MARIA SOSA (SU UNICA HIJA) zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz LINK DE NOTA A ANA MARÍA SOSA, HIJA DE JULIO SOSA: http://www.google.com.ar/url?q=https://www.teledoce.com/ya-emitidos/di%25C2%25ADa-perfecto/ana-maria-sosa-la-hija-de-julio-sosa-el-varon-del-tango/&sa=U&ved=2ahUKEwiUrsS2oq3qAhWaDrkGHZ9hBNYQFjAHegQIBxAB&usg=AOvVaw3ktFLQxToE1oZbdnuOvbl7

Su Discografía

DISCOGRAFIA AÑO TEMAS ORQUESTA SELLO GRABADOR 1948 UNA Y MIL NOCHES L.CARUSO SONDOR 1948 SAN DOMINGO 1948 SUR 1948 LA ULTIMA COPA 1948 MASCARITA 1949 EL HIJO TRISTE-(DUO C/PODESTA) FRANCINI-PONTIER R.C.A 1949 EL CIRUJA 1949 LLORO COMO UNA MUJER 1950 TAN SOLO POR VERTE 1950 DICEN QUE DICEN 1951 MI SENTENCIA 1951 PRINCESA DE FANGO 1951 PA´QUE SEPAN COMO SOY 1952 UN ALMA BUENA 1952 POR SEGUIDORA Y POR FIEL 1952 CERTIFICAO 1952 POR UNA MALA MUJER 1952 TENEMOS QUE ABRIRNOS 1952 VIEJO SMOCKING 1953 OLVIDAO 1953 LEVANTA LA FRENTE FRANCISCO ROTUNDO ODEON 1953 LA CASA ESTA TRISTE 1953 CARNAVAL 1953 SECRETO 1953 JUSTO EL 31 1954 BIEN BOHEMIO 1954 MALA SUERTE 1954 PA´MI ES IGUAL 1954 FAROLITO VIEJO 1955 DIOS TE SALVE MIJO 1955 ERAS COMO LA FLOR 1955 YO SOY AQUEL MUCHACHO 1955 LLORANDO LA CARTA ARMANDO PONTIER R.C.A 1955 QUIEN HUBIERA DICHO 1955 PADRINO PELAO 1956 EN EL CORSITO DEL BARRIO 1956 EL ROSAL DE LOS CERROS 1956 TIEMPOS VIEJOS 1956 SILBANDO 1956 EL MISMO FINAL-(Grab.en vivo) 1957 MARTINGALA 1957 ESTAS COSAS DE LA VIDA C.B.S 1957 LA GAYOLA 1957 NUNCA ES TARDE 1957 BARRIO POBRE 1957 BRINDIS DE SANGRE 1957 ABUELITO 1957 UNO 1958 CAMBALACHE 1958 MARGO 1958 GUAPO Y VARON 1958 CHE PAPUSA OI 1958 TENGO MIEDO 1958 QUE ME IMPORTA TU PASADO 1958 CONFESION 1958 LA CASITA DE MIS VIEJOS 1958 ENFUNDA LA MANDOLINA 1959 AL MUNDO LE FALTA UN TORNILLO 1960 ARACA PARIS 1960 CAMOUFLAGE 1960 AL COMPAS DEL CORAZON 1960 NO TE APURES CARA BLANCA 1960 CORAZON NO LE HAGAS CASO 1960 TODA MI VIDA 1960 AZABACHE 1960 VERDEMAR 1961 DICHA PASADA LEOPOLDO FEDERICO C.B.S 1961 RENCOR 1961 AS DE CARTON 1961 MAÑANA IRE TEMPRANO 1961 QUIEN HUBIERA DICHO 1961 DICEN QUE DICEN 1961 RECORDANDOTE 1961 CONTRAMARCA 1961 SUS OJOS SE CERRARON 1961 LA CUMPARSITA 1961 MALA SUERTE 1961 DIOS TE SALVE MIJO 1962 TU PALIDO FINAL 1962 SECRETO 1962 CACHADORA 1962 MANO A MANO 1962 EN LA MADRUGADA 1962 TARDE 1962 MONSERGA 1962 AMURADO 1962 CANCHERO 1962 QUE ME QUITEN LO BAILAO 1962 SI NO ME ENGAÑA EL CORAZON 1962 MILONGA EN ROJO 1962 POR EL CAMINO ADELANTE HECTOR ARBELO C.B.S 1962 TU VUELTA 1962 MENTIRAS 1962 POR UN CARIÑO 1962 GUITARRA ,GUITARRA MIA 1962 LA PENA DEL PAYADOR 1962 MILONGA TRISTE 1962 MIRALA COMO SE VA 1962 EL ROSAL DE LOS CERROS 1962 PARA QUERERTE NACI 1962 CRIOLLITA DE MIS AMORES 1962 CAMINITO SOLEADO 1962 EL ROSAL DE LOS CERROS 1962 MADAME IVONNE LEOPOLDO FEDERICO C.B.S 1962 ROMANTICA 1962 MARIA 1962 LLORO COMO UNA MUJER 1962 IVETTE 1962 MARGOT 1962 VOLVIO UNA NOCHE 1963 DESTELLOS 1963 EN ESTA TARDE GRIS 1963 SOLEDAD 1963 OTARIO QUE ANDAS PENANDO 1963 UN TROPEZON 1963 TABACO 1963 QUE ME VAN A HABLAR DE AMOR 1963 TIEMPOS VIEJOS 1963 AMOR EN REMOLINO 1963 NUNCA TUVO NOVIO 1963 NO NOS VEREMOS MAS 1963 TOTAL PA´QUE SIRVO 1963 COMO TODAS 1963 CALOR DE HOGAR 1963 LEVANTA LA FRENTE 1963 ARACA CORAZON 1963 EL ULTIMO CAFÉ 1963 NADA 1964 EL FIRULETE 1964 VIEJO RINCON 1964 QUE FALTA QUE ME HACES 1964 CUANDO ERA MIA MI VIEJA 1964 HOY ES TARDE 1964 DESPUES DE ESTA CANCION 1964 CAMBALACHE 1964 CONFESION 1964 QUE SOLO ESTOY 1964 ENTRE SUEÑOS 1964 SIGA EL CORSO 1964 MILONGA DEL 900 Publicado por marasmo65 en 14:49

Julio Sosa, Varón del Tango, Voz de Las Piedras Dos horas antes del alba


Julio Sosa, Varón del Tango, Voz de Las Piedras Dos horas antes del alba Julio Sosa con su DKW Fissore, pocos días antes del trágico accidente de Figueroa Alcorta y Mariscal Castilla. Es el título de su único libro de poemas, pero también una marca indeleble en su vida y en su muerte. De madrugada, poco antes de la salida del sol, solía reunirse con su amigo Víctor Mancebo para contarle sus sueños, casi adolescentes. También a esa hora regresaba a Las Piedras, cada vez que venía al país, con toda la fama de Buenos Aires. Poco antes del alba fue el mortal accidente, un 26 de noviembre de 1964, que lo transformó en un ídolo popular que siempre tendrá 38 años, y que con ímpetu juvenil reclama la recuperación definitiva de su memoria pedrense. Sobre la base del suplemento La Lupa publicado en el semanario Brecha de Montevideo, 3 de diciembre de 2010. Actualizado en 2012 y 2014. El 17 de octubre de 1964 fue su última noche en Las Piedras, luego de una agotadora gira de dos semanas por todo el país. Fue cuando se reunió con todos sus amigos y sus familias, en la casa de su adorado Pardo Hernández. Allí estaba Leopoldo Federico, el director de su orquesta, y cuatro de sus músicos, que al otro día iban a actuar en el Olimpia canario para colaborar con el club que presidía otro de sus inseparables: Cacho Maggiolo. En un momento Julio desaparece de la reunión y Víctor Mancebo, su “hermano”, se lo comenta al Pardo, que sale a buscarlo. Como pasaban los minutos y no había noticias de ellos, es Víctor quien sale y los ve sentados en el murito de al lado, abrazados como dos criaturas. No fue necesaria una pregunta para que Julio respondiera: “Estoy llorando de alegría, porque pude regalarle este triunfo a mis amigos de Las Piedras; si no lo hubiese logrado no volvía más”. A las cuatro de la mañana le pidió al Pardo que lo acompañara hasta la casa donde había nacido. Fue la última vez que estuvo allí. "Con Gardel hay una lógica polémica, pero con Julio Sosa no hay ninguna posible: nació y comenzó a cantar en Las Piedras siendo muy joven.” Alfredo Fernández, ex director general de Cultura de la Comuna Canaria, 2010. Julio María Sosa Venturini, nació en Las Piedras, departamento de Canelones, el 2 de febrero de 1926. “Mi padre fue un peón rural analfabeto y mi madre, sirvienta”, solía recordar aún en el apogeo de su fama internacional. La casa paterna de Luis Alberto de Herrera 535, hoy está señalizada con una placa y es visitada por miles de peregrinos al año. Poco tiempo después fue llevado a José Pedro Varela y 20 de Febrero, pero cuando murió su padre, Luciano Sosa, la familia se dispersó. Ana María, su madre, y Tula, su hermana, se fueron a la casa de una tía, mientras él se quedaba con la familia Mancebo, en Batlle y Ordóñez y Florida, la actual Torres García. Foto de la orquesta de Carlos Gilardoni. De izquierda a derecha: el maestro Gilardoni, Barthé, El Cubano González (pianista), Luis Alberto Colantonio (bandoneonista), Juan Sampietro (contrabajista), Antonio Colantonio, Rambalduzzi (bandoneonista), Julio Sosa y Scópice. La dedicatoria dice: “Es este el grato recuerdo de un montón de muchachos que supieron ganarse mi mayor afecto y estimación por sus horas francas de compañerismo y gran corazón, integrantes de la orquesta de Carlitos. Como su cantor no los olvidaré jamás aunque el destino nos separe. Julio María Sosa, febrero de 1946” (Archivo de Luis Toto Villamayor). Julio tuvo una niñez pobre. La madre también era planchadora y él llevaba la ropa a los clientes, mientras lo hacían cantar y recitar en su escuela pública que quedaba en la vieja casona de los Carámbula, donde ahora está el cine 18 de Mayo. El niño trabajador hizo de todo: ayudante de mercachifle, vendedor de bizcochos, podador municipal de árboles, lavador de vagones, repartidor de farmacia. Pero sus ambiciones eran otras. Participó en programas radiales en Montevideo y hasta ganó un concurso infantil de cantores de tango. A los 14 años fue guarda en la Compañía de Ómnibus del Este, de la familia Caraballo, entre Las Piedras y Canelón Chico. Por entonces ya tenía el deseo de cantar, cantar y cantar, pero antes fue obligado a enfrentar una última prueba: la Marina. “Como Doña Anita no podía dominarlo, se lo encomendó a un hermano militar. Pero no estuvo más de seis meses, porque se escapaba de noche; vivía de arresto en arresto hasta que le dieron la baja”, recuerda su amigo de la infancia, Víctor Mancebo. Cuando recién había cumplido los 16 años se casó con Aída Acosta, hija de Diomedes Acosta, más conocida en el pueblo como Leonor, pero el matrimonio duró apenas un año. En 1944 fue su inicio profesional, en la ciudad de La Paz, como vocalista de la orquesta del maestro Carlos Gilardoni. Poco después se trasladó a Montevideo para cantar con Hugo Di Carlo, Epifanio Chaín, Edelmiro Toto D'Amario y Luis Caruso, Carusito, con quien grabó su primer disco para el sello Sondor en 1948. En junio del año siguiente cantaba en café porteño Los Andes, de Jorge Newbery y Córdoba y realizaba una prueba en la orquesta típica de Joaquín Do Reyes, pero el director consideró que su voz era muy “dura”. De esa primera etapa solía recordar: “cuando debuté en Buenos Aires, me tuvieron que prestar un traje". Su vida comenzó a mejorar en agosto, cuando lo descubrió el letrista Raúl Hormaza, que no demoró en acercarlo a Enrique Franchini y Armando Pontier, para sumar su voz a la de Alberto Podestá. De 20 pesos por noche en el café, pasó a ganar 1.500 mensuales. En 1951 se casó con Nora Edith Ulfeldt, argentina descendiente de dinamarqueses, con quien tuvo a su única hija, nacida un año después: Ana María. Tras la separación de la pareja, Nora se llevó a la niña Comodoro Rivadavia y nunca le permitió verla, por más que Sosa viajó a esa localidad patagónica. El histórico bar Continuado, donde paraba el joven Julio, estaba ubicado frente a la plaza de Las Piedras. Allí fue colocada una placa alusiva al Varón del Tango. En abril de 1953 pasó a la típica de Francisco Rotundo, con la que grabó en Odeón: Justo el 31, Bien bohemio y Mala suerte. Dos años después regresó conPontier y registró sus grabaciones en RCA Víctor y CBS Columbia: La gayola,¡Quién hubiera dicho!, Padrino pelao, Martingala, Abuelito, Camouflage, Enfundá la mandolina, Tengo miedo, Cambalache, Brindis de sangre o No te apures, Carablanca. El 3 de junio de 1959 se casó por tercera vez, con Susana Beba Merighi, su compañera hasta el final. “No es cierto que le gustaban las carreras de caballos, ni el fútbol. Era apolítico, aunque se le mencionó como que peronista, quizá, porque sí lo fue su esposa Susana. Por entonces la orquesta de Rotundo, era la primera cooperativa que se presentaba en todos los actos peronistas”, afirmaba Toto Villamayor. En 1960 publicó un libro de poesías que sorprende por su lenguaje y que se agotó en todas sus ediciones: Dos horas antes del alba. También escribió la letra del tango Seis años, con música de Toto D'Amario. Por entonces se desvinculaba dePontier, decidido a iniciar su etapa de solista. Convocó, entonces, al bandoneonista Leopoldo Federico para que organizara su orquesta acompañante. Con ella comenzó a grabar para el sello CBS Columbia, en 1961, cuando su voz y su estilo ya estaban impuestos en el gusto popular. El periodista Ricardo Gáspari, jefe del departamento de prensa y promoción de Columbia lo bautizó Varón del Tango y así tituló su primer larga duración. “A Julio le encantaba, porque se sentía muy identificado con esa imagen recia, pero hubo algún cronista que discrepó con el nombre, y él respondió en una columna que tenía en la revista porteña Cantando. ¡Mamita, lo que le dijo!”, solìa recordar Toto Villamayor, uno de sus amigos màs cercanos. Julio Sosa mantuvo un duelo muy especial con la denominada "Nueva Ola" liderada por el Club del Clan, que en su opinión: “cercenaba las raíces culturales de la juventud”. Enfrentó el riesgo con tanto éxito que a comienzos de 1964 la Columbia le otorgó una plaqueta de oro por haber vendido más de medio millón de discos. Ese mismo año fue protagonista de la película Buenas Noches, Buenos Aires, dirigida por Hugo del Carril, en la que baila con Beba Bidart y canta El Firulete. La primera foto de Julio Sosa como profesional, en el Casino Nogaró, Punta del Este, 1948. El 18 de noviembre comenzaba la grabación de su séptimo disco, pero sólo pudo hace dos temas: Milonga del 900 y Siga el corso, luego editadas en un simple de 33 RPM. El 23 realizó su última actuación en vivo, en radio Splendid, con La gayola y un mensaje final profético: “pa que no me falten flores cuando esté adentro del cajón". Tenía una pasión desenfrenada por los automóviles. Fue propietario de un Isetta, un De Carlo 700 y un DKW modelo Fissore; con los tres chocó por su gusto desmedido por la velocidad. El tercero fue fatal. En la madrugada del 24 de noviembre de 1964, se llevó por delante una baliza luminosa en la esquina de la avenida Figueroa Alcorta y Mariscal Castilla. Fue internado en el Hospital Fernández y luego trasladado al Anchorena, en el que dejó de existir el 26 a las 9.30 de la mañana. Sus restos comenzaron a ser velados en el salón La Argentina, pero la multitud obligó a continuar el acto en el Luna Park, que llenó sus 25.000 plazas. Fue enterrado en el cementerio de la Chacarita, luego de un cortejo fúnebre de 18 kilómetros de largo, en el que su cajón fue llevado a pulso por sus amigos, compañeros y admiradores. Julio Sosa fue profundo admirador de Gardel a quien le interpretó, a manera de homenaje, la mitad del repertorio, pero siempre con su estilo personal. Fue el último cantor de tango que convocó multitudes. ¿Sosa o Carámbula? Según una leyenda urbana, Julio era hijo natural de un famoso juez de Paz de Las Piedras que durante años tuvo como empleada a su madre. El abogado Lisandro Carámbula, abuelo de Berugo, el actor y músico pedrense, fue quien casó a Ana María Venturini con Luciano Sosa una vez que supo del embarazo. La casona de la influyente familia está ubicada en Garibaldi y Batlle y Ordóñez, a pocas cuadras del centro de la ciudad. Fue el sitio donde vinieron a vivir los primeros Carámbula arribados desde las Islas Canarias. Lisandro fue un gran músico y cantante de tangos, que casaba a la gente y después salía a dirigir su banda tocando algún instrumento, casi siempre el saxo. La filiación natural, asumida siempre con dolor y rebeldía por Sosa, sólo fue compartida con pocos familiares y sus amigos más cercanos, quienes todavía respetan la voluntad del cantante de "honrar la memoria" de Don Luciano. Mantenido en un secreto imposible, el hecho marcó su personalidad y su relación con las mujeres. El error Tapa del libro de poemas escrito por Julio Sosa. "El erótico error de mis padres me dio luz, yo me llamo Fracaso... es mentira que tengo otro nombre por más que lo diga, lo grite o lo ladre el severo y absurdo papel de un juzgado... Fui un orgasmo fatal de un momento fui un instinto morboso y malsano y pasé de mi padre a mi madre por un tubo convulso y enfermo una noche, hace ya treinta años... Pude estar encerrado en el vidrio de la feria brutal de algún sabio. Por error he nacido y existo sin poder ayudar a la ciencia conservado en el fondo de un frasco... Pude ser una obra suprema de monstruosa fealdad, una bestia, pero tengo un defecto que impide consumar tan macabra belleza... Y es que en mí, tan deforme y enfermo puso Dios con crueldad manifiesta la espantosa salud de un cerebro..." Primer poema de Julio Sosa publicado en el libro Dos horas antes del alba. La traición "Fue contra Cambalache. No sólo por la cantidad de estropicios, sino también porque se metió con una de las letras emblemáticas de la poesía tanguera. Y encima la consagró como su versión más famosa. Quien conoce algo de la historia, sabe que a Enrique Discépolo los tangos no le salían como hongos, ni que los escribía en una servilleta de bar, después de tomarse un par de ginebras. Trabajaba sus letras con el buril de poeta. Y si algo le obsesiona al poeta es la palabra. Y para el poeta, ninguna palabra es igual a otra, aunque se le parezca. Puedo imaginarme el momento en que Discépolo tuvo que seleccionar los nombres donde se mezclaban biblias y calefones, es decir, símbolos opuestos del mundo desquiciado que asomaba allá por 1930. Es muy probable que Discépolo haya elegido con gran cuidado los personajes emblemáticos de su época (debe haber anotado y tachado nombres una y otra vez) hasta escribir finalmente: ‘Mezclao con Stavisky, van Don Bosco y la Mignon/ Don Chicho y Napoleón/ Carnera y San Martín’. Es evidente, que el Varón del Tango confundió a Stavisky (Alexandre, un estafador ruso de alto vuelo) con el músico también ruso Igor Stravinsky. Con ese convencimiento, reemplazó al supuesto Stravinsky por Toscanini (Arturo), un nombre más cercano al oído de su público que el del autor de La consagración de la primavera. De paso, sacó de la lista a Carnera (Primo Carnera, campeón mundial de box en la década de 1930, de origen italiano) y lo reemplazó por Carrera (probablemente el billarista argentino casi contemporáneo de Sosa). Pero ahí no para la cosa. Además del incalificable ‘se vamo a encontrar’ (cuando el original decía ‘nos vamo a encontrar’), Julio Sosa traiciona la ideología anarquista del viejo Discepolín. En la última de las antinomias, el autor pone del lado de los calefones a los ‘que viven de los otros’ y no a los ‘que viven de las minas’. Es decir, a los patrones y no a los cafishios.” Pasaje del artículo "Cantori Traditori", publicado por Roberto Tito Cossa en el diario argentino Página/12, 5/11/2000 (www.pagina12.com.ar). Monumento Fue inaugurado el 26 de noviembre de 1965 en la esquina de las avenidas General Flores y Rivera y reinaugurado en 2012 frente a la Plaza de Las Piedras. “La primera idea era hacer un busto de Julio, pero fue tan fantástico el trabajo de la Comisión que se recolectó bronce en todo el país, mientras la orquesta de Gilardoni tocaba en todos lados para cumplir con ese objetivo”, recuerda Víctor Mancebo. La escultura de Clarel Neme, muestra a Sosa caminando hacia la plaza, tal cual era su costumbre. El artista de Lezica se puso en contacto con los sastres del cantor para utilizar las medidas exactas del cuerpo y el traje. “Después del pedido de bronce, faltaban canillas en Las Piedras y sus alrededores”, cuenta Mancebo con una sonrisa repleta de nostalgia. Museo y Espacio Cultural Es una instituciòn que pone en valor las tradiciones musicales de Las Piedras, el departamento de Canelones y el Uruguay, a través de un homenaje a Julio Sosa. Està ubicado en la avenida Artigas y Manuel Oribe, dentro del Hipódromo de Las Sala principal del Museo Julio Sosa. Piedras, y es administrado por la Comisión Honoraria del Patrimonio Departamental de Canelones, con la curadería de María Eugenia Grau. Posee un acervo de objetos, trajes, imágenes e información de prensa sobre el Varón del Tango, una muestra del artista plástico Roberto Sabán denominada “Tango y Pincel” con técnicas de oleos y collages. Se trata de un homenaje al tango de arrabal y de piringundines, con poco acompañamiento instrumental, en su mayorìa alusivo a Carlos Gardel y Julio Sosa. El Museo ofrece muestras estables sobre: El Tango como elemento cultural, Vida y obra de Julio Sosa, documentos y una colección de archivos fotográficos. El visitante puede leer mientra recorre sus salas, frases del inolvidable cantor pedrense, como por ejemplo: "Quiero un tango lento, ronco, orillero,irónico. Con olor a malvón y no a rosa." Caja que perteneciò al Varòn del Tango. Don Julio y el Bicentenario “Julio Sosa es un patrimonio cultural de Las Piedras, que nos pertenece a todos los uruguayos y por el que estamos trabajando para su apropiación colectiva. La ciudad tiene un monumento muy significativo, realizado poco después de su muerte gracias al compromiso de tantos vecinos. En 2006 inauguramos su Mausoleo, una obra artística que es visitada desde todo el departamento, pero también desde el resto del país y la Argentina. El 26 de noviembre de 2011, con motivo del Bicentenario, inauguramos el Museo Centro Cultural Julio Soss. Allí se expone una documentación muy valiosa, de Víctor Mancebo, Luis Villamayor, Elsa González, cuñada de Cacho Maggiolo, imágenes, audios, videos de la repatriación de Sosa y una copia de la única película en la que actuó. Deseamos compartir nuestro patrimonio inmaterial con los más jóvenes, el de Sosa, pero también sobre Germán Cabrera, Miguel Ángel Pareja, Manuel Rosé.” Elena Pareja, presidente de la Comisión Honoraria del Patrimonio de Canelones, 2011. Cuatro entierros “En su velatorio del Luna Park pude conocer a las mayores figuras del tango, el arte y la cultura argentina. La corona que más se distinguía era una inmensa, que decía: ‘Juan Perón’. Julio no hablaba de política, pero quien le organizó el velatorio y el entierro fue Hugo del Carril, ¡terrible peronista! Me acuerdo que le dije: ¿Hugo, lo llevamos a Las Piedras?. Pero él fue directo: “No, se queda acá”. Del Carril trató de enterrarlo en el panteón de SADAIC, el gremio de los compositores, pero Julio no era socio, y se lo negaron, y hubo que sepultarlo en los nichos del sótano. Él pagó el alquiler, pero pasó el tiempo, y como no se renovó el espacio lo llevaron al depósito. Cuando nos decidimos a repatriar los restos, con activa participación del doctor Freddy López y el escribano Freddy González, nos informaron que estaban perdidos. Finalmente los encontramos tirados, como si se tratara de un desconocido, y en el mayor secreto fueron traídos, porque se temía que las autoridades argentinas no dejaran sacarlos de Buenos Aires. Una vez en Las Piedras, su primer destino fue el panteón de la familia de molineros Bosch. Como estaba en préstamo y debíamos sacarlo de allí, la Intendencia tuvo la buena idea de construir el Mausoleo. Por eso digo que Julio tuvo cuatro entierros.” Luis Toto Villamayor, empresario fúnebre, amigo de Julio Sosa. Dora “Querido Cacho: No pude verte antes de irme. Mientras hacía tiempo para tomar el tren me paré en el (bar) 25 con la esperanza de ver a Dora, y la vi. Está divina, Fue verla y volver a sentir todo lo que creí casi terminado. Es inútil creo que me va a costar mucho olvidarla y a ella también le va a costar. Cuando pasé me vio por la ventana, y salió enseguida. Cuando miró, me paré y me pasé la mano por el pelo, que es el saludo que nos hacíamos cuando había gente, y ella me contestó de la misma forma. No sabés la ganas que tengo de verla.” Carta de Julio Sosa a su amigo Cacho Maggiolo, escrita en febrero de 1949. “Tenía una hermosura nunca vista. Cuando pasaba por la avenida Artigas con su elegancia, los hermanos Loretto (Augusto, Domingo y Antonito) primero y todos nosotros después, nos quedábamos impactados. Dora Suárez fue el gran amor de Julio, pero era casada. Hay una anécdota. Cuando ella salió de la iglesia, del brazo de su marido, Julio estaba en la vereda de enfrente sólo para mirarla", evocaba Luis Toto Villamayor. Dora Suárez todavía vive, en una casa de Solymar. Los boliches “En cada venida desde Buenos Aires, su paradero era el bar Continuado, propiedad de José Pascual Maggiolo, más conocido como Cacho. El boliche quedaba frente a la plaza, donde ahora hay un supermercado. También paraba en el Carlitos, donde hoy tenemos un centro cultural, del otro lado de la plaza. De muchachito frecuentaba un boliche famoso en aquel tiempo: el 25, de la avenida Artigas casi la vía; pero ahí tenía otra intención (se ríe) porque quedaba enfrente a lo de Dora Suárez. También paraba en la fiambrería Cemerlián. El dueño se iba de tardecita y quedaba el hijo en el negocio y nos hacíamos un banquete. Tendríamos 16 o 17 años.” Víctor Mancebo, amigo de Julio Sosa Pituca “En una de las venidas de Julio Sosa se fue a comer un asado con cinco o seis amigos en Villa Foresti, un paraje cercano que era propiedad privada, pero que los pedrenses utilizaban para sus campings. Cuando estaban haciendo el fuego, a orillas del agua de la represa, cae un carruaje señorial con el señor Foresti y su hija. El hombre se baja y les dice que allí no podían estar porque era una playa privada y la muchacha iba a tomar un baño. Entonces ellos dan la vuelta, se instalan en la otra orilla, y Julio comienza a cantarle a capela, con su voz más potente el tango Pituca.” Gustavo Porro, nieto del fundador del histórico bar familiar, ubicado en Garibaldi y General Flores, que conserva objetos de Julio Sosa. “Fue una de las voces más importantes que tuvo el tango en la segunda mitad de los años cincuenta y principios de los sesenta, época en que la música porteña pasaba por un momento no demasiado feliz." Maximiliano Palombo, investigador argentino. Víctor Mancebo muestra una imagen de 1947 cuando compartió escenario con Julio Sosa, en la orquesta de Carlos Gilardoni (Foto de Oscar Bonilla). Víctor Mancebo, “hermano de leche” de Julio Sosa “Su memoria sigue viva pero hay mucho por hacer” Los unió una íntima relación familiar, no sanguínea, muy valorada en otro tiempo. Sus madres trabajaban como “sirvientas” (sic), una como cocinera otra como mucama, en la casa de Lisandro Carámbula, famoso juez de Paz de Las Piedras. La antigua vivienda aún existe en Garibaldi y Batlle y Ordóñez. “Nos acostaban juntos en el cuarto de servicio, él recién nacido, yo cuando comenzaba a caminar”, evoca el constructor pedrense que a sus 85 años aún extraña al amigo que conoció en la cuna. -¿Julio había nacido para cantar tangos? -Lo llevaba en la sangre. Nos criamos juntos, pero en la etapa escolar dejamos de vernos, y recién nos reencontramos cuando él tenía 14 años, y ya andaba cantando por clubes y recreos de Las Piedras. Siempre me contaba que una tarde su padre, Don Luciano, lo llevó al cine Moderno a ver una película de Carlos Gardel. Tenía diez años y se enamoró de aquella voz melódica. Desde ese momento Julio sólo quiso cantar tangos. Su voz era tan distinta a las otras que en 1944, todavía menor de edad, fue llamado por el maestro Carlos Gilardoni. La anécdota es muy linda. Lo acompañé a la parada, y cuando estaba por pasar el ómnibus a La Paz, que era de donde salía la orquesta, me pidió: “Víctor, vení, así entrás vos también”. Así ingresamos los dos juntos. Julio como cantante y yo como anunciador, pero luego fui contrabajista de la típica durante 30 años. Julio estuvo un año y medio con Carlitos, después actuó en Montevideo e hizo dos temporadas de verano en Punta del Este, en 1948 con Epifanio Chain y en 1949 con Edelmiro Toto D’Amario, pero se vino el invierno y aquí no había, nada de nada. Así se decidió a viajar a Buenos Aires. -La aventura de su vida. -Sí, pero Julio no tenía la picardía del porteño. Todos éramos escépticos sobre sus posibilidades, incluso sus amigos más íntimos creíamos que se iba a volver pronto. Por suerte nos equivocamos todos. Llegó a Buenos Aires con 23 años, el 15 de junio de 1949. A los dos meses ya estaba en la orquesta de Enrique Franchini y Armando Pontier. ¡Parecía increíble! Estaba triunfando entre monstruos del tango. -¿Cómo era en la intimidad? Por su voz, uno lo imagina recio, peleador, además se han contado historias sobre su carácter violento. -El carácter de Julio fue marcado por un episodio muy especial. Se casó a los 16 años, con una chica de 15 años llamada Aída Acosta. ¡Una barbaridad! Siempre decía que estaba enamorado y creía que ella también, pero sufrió una gran frustración por una infidelidad. Aquél dolor lo transformó. En cada pareja posterior actuaba con una rebeldía y un descreimiento, que no digo que esté bien, pero era así. Desconfiaba de cada mujer aunque fuera la más buena del mundo. ¡Y era bravo! Julio tenía dos vicios: fumar y conquistar mujeres. Y de repente tenía más adicción por las polleras que por el cigarro. Hace poco salió un libro que cuenta historias de Julio. Me lo trajo un amigo argentino, Ricardo Albanese, director del Museo Julio Sosa de Buenos Aires. Me lo dio a leer y me preguntó: “¿qué te parece?” Lo leí dos veces, y le respondí: “dice la verdad”. Julio era así, tenía un carácter muy difícil, pero hay que comprender en qué circunstancia personal se moldeó esa personalidad. Diga lo que se diga, era el más amigo de sus amigos. El 3 de octubre de 1964, cuando vino por su última gira en Uruguay, lo fuimos a esperar veinte personas a Carrasco, en un micro. La orquesta de Leopoldo Federico se alojó en el Victoria Plaza, pero Julio se escapaba a Las Piedras en el primer tren de la mañana y volvía con el último de la noche. Era Julio Sosa, pero iba y venía en tren. -¿Soñaba con irse de Las Piedras? -Cuando estábamos con Gilardoni viajábamos doce en su auto, de baile en baile, así hasta las cuatro de la mañana cuando nos dejaba en la cuadra donde está el juzgado. Con Julio cruzábamos la plaza hasta el bar Continuado. Allí estaba Don Peri que nos hacía unas costillas grandotas, con cuatro huevos fritos y una fuente de papas fritas. Después nos íbamos caminando por General Flores y nos parábamos a las cinco de la mañana en la esquina con Florida donde hoy está el Banco de Seguros del Estado. Nos sentábamos en la vereda y él comenzaba a contarme sus sueños. Para Julio no hubo un antes y un después. Su después lo había pensado antes. Todo lo que imaginó en las Piedras, lo concretó en Buenos Aires. En esa vereda hablábamos de tango, de música, de bailes, de conquistas amorosas. Nos separábamos cuando salía el sol, cada uno para su casa, porque esa misma tarde comenzábamos a recorrer nuevos bailes. -¿Cómo le llegó la oportunidad de cruzar el Río de la Plata? -Julio trabajaba en el cabaret Capitol del ‘Bajo’ montevideano y vivía en mi casa de la calle Batlle y Ordoñez. Se iba de tarde en tren y volvía, nunca antes de las cuatro de la mañana, en CUMOSA una empresa anterior a CODET que tenía ómnibus que marchaban a carbón. Una madrugada vino con un porteño llamado Rogelio Gazzani, pero antes de entrar me preguntó: ¿tu padre se enojará si este amigo se queda a dormir? Al otro día supimos que venía escapado de un episodio familiar complicado con la esposa. La familia Gazzani tenía una pensión en Córdoba y Rawson. A los quince días vino el padre a buscarlo, luego que se tranquilizó el problema, pero antes de irse nos ofreció su casa. Julio se animó a cruzar porque tenía la seguridad que le daba Gazzani. Fue la retribución al amigo que habíamos hospedado. Con el Pardo fuimos seis meses después, cuando Julio ya tenía su fama en cabarets, boliches y tanguerías y se había ido a vivir a la casa de una pareja. Pasamos ocho días en Buenos Aires, sin pagar hotel, en la pieza que tenía en la pensión. En 1949 había más de 300 locales de tango en la calle Corrientes, con orquestas formadas por monstruos de la música y cantores que eran más que cantores. Sólo para nombrar algunos: D'Arienzo, Canaro, Di Sarli, D'Agostino, cada uno con sus intérpretes. Julio era un canarito de Las Piedras que a los seis meses de estar allí fue contratado por Franchini y Pontier, luego por Francisco Rotundo, después volvió con Pontier, separado de Franchini, que lo nombró socio y solista. Pontier había armado su orquesta alrededor de su voz, pero un día se fue con Leopoldo Federico, con quince profesores que tocaban para él. -¿Es cierto que en algún momento perdió la voz? -Fue un problema que tuvo desde los 21 años, cuando cantaba en el cabaret Capitol. En los inviernos desafinaba, y aunque tomaba leche con miel que lo aliviaba, no le alcanzaba porque además tenía una malformación del tabique nasal. El problema se acentuó en Buenos Aires y en las giras con la orquesta de Francisco Rotundo, a tal punto que perdía la voz. Lo salvó Juanita Larrauri, esposa del maestro Rotundo y diputada justicialista, que lo llevó a una consulta con el doctor Elkin que había operado de las cuerdas vocales a cientos de cantores. Así nació la nueva voz de Julio, con un grave poderoso. Desde entonces fue un intérprete más recio. De allí viene lo de Varón del Tango. -¿Cómo se enteró del accidente? -A las 8 de la mañana del 24, estaba trabajando en la construcción de la bodega a Stagnari, cuando apareció el Pardo Hernández para a visarme que Julio había sufrido un accidente. “Nos vamos esta noche”, le dije. Pero el Pardo insistió: “No, Víctor, viajamos enseguida, porque parece que la cosa es fea”. Llegamos 10.30 a Buenos Aires y cuando tomamos un taxi nos dimos cuenta que se venía lo peor. El taxista nos recibió con su versión de la noticia: “se nos muere Julio Sosa”. Su velatorio y su sepelio fueron concentraciones populares pocas veces vistas. Más de 200 mil personas caminamos los 18 kilómetros que separan al Luna Park, donde lo velamos, hasta al cementerio de la Chacarita. El cajón era llevado en una carroza, pero sufrimos tanto dolor, tanta bronca, que lo sacamos de allí y lo llevamos al hombro. Llegamos de noche y no pudimos darle sepultura. Era un infierno de gente. -Julio Sosa murió a los 38 años, ¿tenía proyectos pendientes y sueños por cumplir? -Creo que estaba satisfecho con lo que había logrado en el tango, más si tenemos en cuenta que aquel “canarito” de Las Piedras conquistó Buenos Aires y fue un ídolo popular sólo comparable con Gardel. En lo personal cumplió el mayor anhelo de su vida: comprarle una casa digna a Doña Anita, su madre. La primera que le regaló fue una casita sencilla, propiedad de un señor de apellido Balzareto, en el kilómetro 20 para adentro. Dos meses antes de su última gira por Uruguay, mandó a Susana, su esposa, a hablar con nosotros para que le buscáramos algo mejor. Le compramos una muy linda y comenzamos una reforma para que quedara a nuevo, pero se hicieron mal los cálculos y faltaba dinero. Con Susana fuimos a hablar con el contratista que lo traía, con auspicio del jabón Torino. Nos dio un adelanto y terminamos la casa donde vivió su hermana Tulahasta hace poco, en Mazzini y Senén Rodríguez, de Pouey una cuadra hacia afuera. Creo que se fue de este mundo con la alegría de haber concretado su sueño. -¿Qué queda de Julio Sosa en Las Piedras? -La memoria sigue viva, pero ha ido cayendo. Al fallecer dejó una generación de amigos, entre ellos yo, a mis 85 años. Hay una calle, un monumento, un mausoleo en el cementerio de Las Piedras, pronto habrá un Museo en el ferrocarril, pero hay que ir a las escuelas, a los liceos, para charlar con los gurises. En Las Piedras tenemos jóvenes que no saben quien fue Julio. Hay mucho por hacer. Tengo miedo “Era su tema de batalla, que tiene una anécdota muy linda. Cuando Armando Pontier lo llamó para hacer su primera prueba, lo recibió con el bandoneón en la falda. ‘¿Pibe, qué va a cantar?’, le preguntó. Y Julio le respondió de primera: ‘Tengo miedo’. Entonces Don Armando trató de tranquilizarlo: ‘Pibe, no se ponga nervioso’. A lo que retrucó al instante: “No maestro, no estoy nervioso. Tengo miedo es el tema’. Julio se mataba de la risa cada vez que lo contaba.” El cartel “Tengo un sueño que espero ver en vida: que en la entrada de la ciudad diga que esta es la cuna de Julio Sosa”, confiesa Víctor Mancebo. El año próximo con motivo del Bicentenario de la gesta independentista oriental, la Intendencia de Canelones colocará un cartel que dirá: “Bienvenidos a mi pueblo, Las Piedras. Julio Sosa, Varón del Tango.” Leopoldo Federico El director, bandoneonista y compositor estuvo en la sala Adela Reta del SODRE, el jueves 16 de diciembre, para homenajear a su amigo. En la gala en honor confesó cuánto admiraba al cantor pedrense, mientras se interpretaban temas memorables, compartidos por ambos: Cambalache, Mano a Mano, Nada, El Firulete, Que me van a hablar de Amor, En esta tarde gris, Uno, Rencor, y una original versión de La Cumparsita. “El éxito de Julio fue un símbolo de la resistencia que opusimos los tangueros al Club del Clan y la Nueva Ola”, afirma Leopoldo Federico, nacido en 1927 en el barrio porteño del Once. Un reconocimiento que se repite hace 46 años. El primero fue Aníbal Troilo, cuando en el velatorio del Luna Park afirmaba: “Todos vivimos de él". El sepelio de Sosa paralizó a Buenos Aires y el investigador Federico Silva lo asoció por su convocatoria con la muerte de Carlos Gardel.

viernes, 12 de abril de 2019

Araca París


Mi Noche Triste


" Por qué Canto Así "


Al Mundo le Falta un Tornillo


Si no me engaña el Corazón { dos versiones } y Que Me Quiten Lo Bailao

Nunca Tuvo Novio y Milonga en Rojo

Un Tropezón

María

Cansancio


Sombra gris de un pasado no lejano que se aferra al recuerdo permanente con la ausencia de un rostro y unas manos que no encuentro en las horas del presente. Padre, madre, novia, hermana y amistades se diluyen en la bruma triste y fría de distancia inevitable que me empuja por un mundo de callejas sin salida. Cual bandera de adiós trágica y muda un pañuelo flameando en el espacio bautizado con llanto de unos ojos plenos siempre de amor, vejez, cansancio... Y partieron mis pasos presurosos tras el dulce espejismo envenenado con promesas de cielos venturosos amor fácil, placer, dinero, halagos... Medio siglo me ordena que regrese y no sé a ciencia cierta si he llegado sólo sé que de lucha tan estéril he logrado un trofeo: mi fracaso. Hoy sin fuerzas al borde del sendero me he tirado en el pasto del hastío y mordiendo un bostezo de impotencia he querido dormir y no he podido. Me desvela el recuerdo de mi madre que mantiene mi ser siempre despierto la paloma cautiva de un pañuelo que solloza un adiós y un sueño muerto...

Tormenta


Como una enorme gata amarillenta se acurruca la tarde en el ocaso y dorando la tierra en un bostezo guarda el sol otoñal sus rojos brazos. Una nube se acerca amenazante jineteando en el viento su arrogancia y al galope de mil potros gigantes ruge el trueno iracundo en la montaña. La majada obedece temerosa al ladrido del perro blanco y negro que la empuja al galpón tibio y seguro que recuesta su flanco junto al cerro. El murmullo inocente del arroyo es un grito de guerra adulto y bravo y transforma su cauce cariñoso en un río furioso y desatado. Hasta el lobo que corre tras la oveja con fulgor asesino en la mirada se detiene espantado por la aurora breve y blanca de un rayo en la quebrada. El cuchillo de fuego parte un árbol con certera y caliente puñalada y cubriendo su cuerpo agonizante tiende el viento con humo la mortaja. Tras el crimen terrible y alevoso borda el cielo su pena lastimera llora el agua que brota de sus ojos sobre el negro cadaver de madera...

Reflexión

Tus manos sarmentosas se elevan en la niebla escuálidas y negras en la súplica muda recogiendo tan sólo del corazón que pasa una ausente mirada de indiferencia oscura. Cuántas veces te he visto tembloroso en el atrio de la vieja capilla guarecerte del frío cuyas finas agujas despiadadas y crueles mordían implacables en tu cuerpo aterido. Tus pupilas sin vida atisbaban la calle y en un esfuerzo estéril aguzabas tu oído con la vana esperanza de acercar tu miseria al gabán insolente de un señor presumido. Cuántas veces te he visto recoger tus harapos que estorbaban el paso de la dama elegante y otras veces te he visto, como a un Cristo, golpeado y a la calle empujado por un sucio gendarme. Y en la oscura calleja del dolor y del hambre yo te he visto encorvado arrastrando tus trapos masticando el recuerdo de un amor o de un hijo en los pliegues vetustos de un pasado lejano. Y a la puerta inflexible que cerró el egoísmo del estómago lleno y del cómodo sueño al mandato del hambre, el cansancio y el frío yo te he visto golpear con un tímido empeño e internarte más tarde como un tétrico duende en el negro bostezo que anochece sombrío y adornar tu cabeza de apóstol olvidado con mil perlas fugaces: el llanto del rocío. Quién supiera tu historia, tu niñez, tus anhelos y el pesar inaudito que ha empujado tus pasos a este triste destino de fantasma doliente a este negro sendero que apresura tu ocaso. Qué consuelo egoísta me has brindado al mirarte; comparando mis ropas y mis años tan nuevos a tus pobres harapos, a tus tristes achaques tu espantosa miseria me ha sanado por dentro. Me he quejado iracundo insultando a los cielos lamentando en blasfemias mis problemas pequeños y tus trapos gritaron a mi ciega experiencia que no me falta nada para vivir contento. Gracias, pues, buen amigo, acepta este dinero, que a cambio de las sucias monedas que te dejo como un valioso escudo me llevo tu recuerdo...